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Los pescados y mariscos de la
bahía con la frutas y verduras de la cercana huerta, acompañados
con los prestigiosos vinos de la tierra, componen el núcleo de
una gastronomía sana y natural.
El plato más frecuente en la
cocina alicantina es el arroz, cocinado en sus diferentes
variantes (más de 300 variedades catalogadas):
- a banda (seco, de
caldo de pescado que se deja a un lado)
- caldero (caldoso,
sirviéndose antes el pescado)
- la olleta (con
verduras y embutidos)
Otras modalidades permiten condimentar el arroz con calamar y atún,
pollo y magro de cerdo, o con chipirones y ajos tiernos, o con
atún y gambas.
Junto al mar los mariscos y los salazones están en los menús
de todos los restaurantes (dorada y lubina a la sal, mariscos
rociados con limón o salmonetes frescos)
En las comarcas de la montaña
el arroz se sintegra a la olleta, plato característico en el
que se funde con la carne de cerdo, embutidos, calabaza, nabo,
pencas, garbanzos y habichuelas. El interior ofrece unos
excelentes platos de carne, chuletas de cordero, conejo con
ajillo y tomate y pierna de cordero así como embutidos de la
tierra.
El sabroso postre de la
gastronomía alicantina aporta
los turrones y helados de Jijona, uva, pasas y dátiles,
tartas de almendras y pasteles de gloria.
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